Tu equipo y sus permisos

Los cuatro perfiles de acceso, qué ve cada uno y por qué no se pueden retocar uno a uno.

Puedes invitar a gente a tu cuenta y decidir a qué entra cada uno.

Avatar → Mi cuenta → Gestión de equipo (/business/profile/team-management), botón Agregar miembro.

Ojo: esta pantalla sólo la ve el anfitrión principal. Si un colaborador entra a Mi cuenta, esa opción no le aparece.

Los perfiles son cerrados

Esto es lo que más sorprende: no se marcan permisos uno a uno. Eliges un perfil de acceso y el sistema deriva de él todo lo que la persona puede hacer. Se hizo así a propósito: con casillas sueltas es demasiado fácil dejar abierto por error algo que no querías, y las sesiones antiguas se quedaban con combinaciones que ya no existían.

Hay cuatro:

Perfil Dónde entra Qué ve
Anfitrión Panel web y app Todo, en todas las propiedades.
Propietario Sólo panel web Analíticas y calendario, sólo de sus propiedades.
Limpieza Sólo la app móvil Su panel de inicio y el módulo de Limpieza, sólo de sus propiedades.
Mantenimiento Sólo la app móvil Lo mismo que Limpieza.

Por qué “no puede entrar en la web”

No es un fallo de contraseña. Limpieza y Mantenimiento sólo pueden iniciar sesión en la app móvil, y Propietario sólo en la web. Es parte del perfil, no un permiso que se pueda activar.

Mensajes, la única excepción

El acceso a los chats se activa o desactiva persona a persona, y sólo para Limpieza y Mantenimiento. Viene desactivado por defecto, que es lo que quiere casi todo el mundo: quien limpia necesita ver las salidas del día, no las conversaciones con los huéspedes.

Propiedades asignadas

Salvo el perfil Anfitrión —que las ve todas—, cada miembro necesita al menos una propiedad asignada. Si no le asignas ninguna, el formulario no deja guardar. En el listado del equipo verás las propiedades de cada uno, o Sin asignar.

El anfitrión principal

No pasa por esta tabla: entra a todo y no se puede eliminar.

Cada uno en su hora

Si trabajáis desde países distintos, cada miembro ve las horas en su huso horario. Lo que uno ve como las nueve de la noche, otro lo ve a su hora local; la reserva es la misma.

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